Dos formas de subir

Si van a Rio de Janeiro, les recuerdo que tienen al menos dos formas de subir al Pão de Açúcar, el monolito que tiene una altura de 396 metros, más o menos el equivalente a un edificio de 100 pisos…

Así:IMG_4387 MagapixO, así:

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¿Tanga o colaless?

Las costumbres en las playas argentinas son únicas. Me llama siempre la atención que el paisaje no se trunca por gigantes consorcios hoteleros pegados unos con otros a lo largo de la costera.

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Además, pasear por las extensas y anchas playas es una experiencia aparte.  Hay vendedores como en cualquier costa concurrida, pero nunca ví carritos con choclos o elotes calientes, pizzas en cono y expendios de mate como aquí.

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Esto último por la costumbre de tomar mate a cualquier hora y en cualquier lugar, y qué mejor que relajados frente al mar, justo antes de la puesta del sol.

IMG_8039 MagapixLa moda de trajes de baño por acá es muy variada y me gusta mucho el corte y los diseños de “las mallas” como les dicen.  Este año encontré un tipo de bikini al que llaman “colaless”, término que yo la verdad nunca había oido.  Entiendo aquello de “cola” y también lo de “less”… pero en mi tierra le dicen “tanga”.

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IMG_8010 MagapixBueno, lo importante es que aquí lo usan las chicas (y las no tan chicas) con mucho estilo y seguridad ¡y eso es lo que importa!

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Las dos caras de Ala Moana

Honolulu tiene un centro comercial gigantesco, dicen que es la plaza comercial al aire libre más grande del mundo: Ala Moana Center.
Hay tantas tiendas en ese centro comercial que se pasan las horas sin darte cuenta. Un domingo como hoy, turistas y lugareños pasan ahí todo el día ya sea para comprar, comer, o disfrutar los diferentes espectáculos de canto y baile que se presentan.

Sin embargo, con sólo cruzar la calle y literalmente a pocos pasos de esta mole de marcas de lujo, Ala Moana tiene, también al aire libre, un oasis donde podemos disfrutar un espectáculo que la naturaleza presenta todos los días del año.

Eso sí, hay que llegar a tiempo porque los minutos parecen correr más rápido de lo normal en Ala Moana Beach Park. Los rayos con los que el sol despide el día, van coloreando el cielo y de lo único que tenemos certeza, es que en poco rato, el rey de los astros se habrá ocultado del otro lado del mar.

De paseo por Puerto Vallarta


Se acabaron las vacaciones y con ellas el recorrido por uno de mis sitios favoritos para pasar el verano:  Puerto Vallarta.

La visita obligada es el malecón que  se ha ido adornando con esculturas de bronce de artistas nacionales y extranjeros, quienes han encontrado aquí un lugar de exhibición para sus obras, especialmente desde que el Malecón se convirtió en una calle peatonal.

Si van por ahí prepárense para toparse con personajes de este y otros mundos, rescatados de la imaginación de escultores que hicieron del Malecón el espacio ideal para caminar entre magos, enamorados, delfines, quimeras y hasta alguno que come piedras.

Sin embargo la figura que desde los años setenta ha sido el estandarte de la ciudad es el Caballito de Mar.

Hay infinidad de sitios para comer o tomar algo sobre el Malecón, pero nosotros fuimos hacia las calles empedradas, alejándonos un poco del mar, para buscar el Café des Artistes y comer algo bajo gotas de cristal.

Hoy este pueblito costero amplía su oferta turística del lado de la Riviera Nayarit, mejor conocido como “Nuevo Vallarta”, donde  grandes consorcios turísticos están apostando a desarrollar una gigante y sofisticada opción para quienes viajan hasta aquí.

Lo cierto es que aún con todos los servicios y atractivos precios, -que son más bajos mientras más lejos están del centro de la ciudad-, las visitas al Malecón, la Zona Romántica y la Marina son insustituibles, a menos, claro que vengas a Puerto Vallarta para sumergirte en un all inclusive y no asomarte más allá de las puertas de tu hotel.

Aunque sería una pena, porque Puerto Vallarta tiene mucho para conocer.  Ya sea que vayas en plan familiar, con amigos o en pareja.

Muy recomendable pasar por la oficina de turismo que está justo frente a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde son muy amables y ofrecen orientación actualizada y gratuita de las actividades recreativas que se pueden disfrutar en el  fascinante Puerto Vallarta.

Plan de fin de semana… en Hawaii

Un plan que se me antoja mucho es estar cerca del mar  (¿a quién no?) y mi recomendación para el fin de semana, es ir a una de las más populares playas en Honolulu:  Waikiki Beach.

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Aunque es una playa muy concurrida por surfers y turistas, siempre hay un lugarcito para tomar el sol y admirar el paisaje que ofrece este lugar con olor a coco y menta.

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Si se animan a dar una caminata por los alrededores encontrarán uno de los primeros y más lujosos hoteles de Waikiki, el Royal Hawaiian Hotel, que abrió sus puertas en 1927. Seguro lo reconocerán porque es el único cuya fachada está pintada de rosa en su totalidad; hasta hoy día conserva el color de moda de la época en que fue construido.

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La policía que cuida las calles y playas de Waikiki también decidieron apropiarse de un color muy particular y es que llevan una camisa “amarillo canario”, eso sí, muy prolijos, bien armados, van montados en bicicletas; generalmente los verán en grupos de más de cinco.

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La playa es limpia, tranquila y segura.  Se respira alegría y frescura desde unas cuadras antes de llegar.  Y hay alguien que literalmente los recibirá con los brazos abiertos desde Kalakawa Avenue. Se trata de un morenazo, alto y de buen talante que casi siempre trae collares de flores a la mano.  Señoras y señoritas: no se emocionen de más… les presento al Duke Paoa Kahanamoku, o mejor dicho, la escultura que erigieron en su nombre:

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Entre otras cosas, este hombre, mejor conocido como el “Padre del Surfing internacional”, fue nadador, medallista olímpico, político, actor y verdadero héroe.  Murió en 1968.

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¡Qué ganas de darse una escapada!

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Carnaval en Cariló

Noviembre con ritmo hawaiano

Noviembre con ritmo hawaiano

Después de casi doce horas de trayecto desde Ciudad de México, llegamos a un paraíso conocido como Honolulu.  El cansancio se disipa tan pronto y se siente el delicioso clima de Hawaii, gracias a esa parte al aire libre que tiene el aeropuerto.

El ambiente que se siente es tan rico que hasta mi nena de meses parecía saludar a todos con un “Aloha” en cada sonrisa que iba regalando a la gente al pasar.

El primer reconocimiento fue en el área cercana al hotel, y no pude evitar decirme un “Wow!” mental mientras transitábamos por la Avenida Kalakahua, tan prolija y bien cuidada. Desde ahí no se ve aún el mar, pero sí a los surfers pasar con tabla y todo. Hasta las cabinas de teléfono están lindas y evocan a la flora de la isla.

Quien diga que Hawaii es para hacerlo sólo con coche, tiene razón… en parte. La verdad es que a mí me gusta mucho caminar y ahora con bebita a cuestas me tardo aún más por el peso de ella pues prefiero mil veces andar con el “cangurito” que con la carreola, pero debo decir que fue un placer pasear con mi nena.

Para variar mi esposo trabajó los primeros días de nuestra estancia allá, por lo que nosotras estuvimos prácticamente a nuestro aire toda una semana.

Lo primero que quise hacer fue comprarle un outfit a ella para estar en la onda floral, así que me fui al International Market Place, un mercado bastante grande con puestos de ropa de verano, souvenirs, collares de flores, pulseras, recuerdos y hasta gitana de la suerte para quienes estaban curiosos de adivinar su futuro.

Supe ahí que a las famosas camisas con flores multicolores, les dicen “Aloha Shirt” y son las típicas que los turistas compran de recuerdo en estas islas del Pacífico.