La Quema de Judas

IMG_9033 Magapix¡Toda una experiencia haber ido a la Quema de Judas!  Les advierto que no es apto para cardíacos, por si planean ir el año que entra (se hace sólo en Sábado de Gloria).  Los estruendos de la pirotecnia hacen saltar a cualquiera y una onda expansiva vibra cada vez que estallan los “diablitos”… y no estoy exagerando.

IMG_9067 MagapixIMG_9096 MagapixEsos Judas/diablos o representaciones del Mal están hechos de cartón y son ataviados con lazos de pirotecnia.

IMG_9238 MagapixArtesanos mexicanos se dan a la tarea de preparar figuras de todos los tamaños con representaciones insospechadas.  Los políticos difícilmente se salvan de ser los modelos para estos muñecos fumadores de explosivos, pero también se encuentran  deportistas, extraterrestres, criaturas demoníacas y personajes de dibujos animados.

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IMG_9052 MagapixIMG_9210 MagapixAntes de colgarlo en medio de la calle, la gente corre a ver de cerca al protagonista de la siguiente quema.  En sólo un par de minutos está listo.  La gente vuelve a correr, pero esta vez para resguardarse del estallido.

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IMG_9126 MagapixTodo esto ocurre en calles cercanas al Mercado de Sonora, afuera del taller de la familia Linares, famosa en México por ser los creadores de los alebrijes.

IMG_8981 MagapixIMG_8980 MagapixAsisten personas de todas las edades, que aunque saben que sus sentidos van a retumbar, no se quieren perder esta tradición.

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Quema de Judas

Oriente, 30 Número 251-A

Col. Merced Balbuena

México, Distrito Federal

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¿Tanga o colaless?

Las costumbres en las playas argentinas son únicas. Me llama siempre la atención que el paisaje no se trunca por gigantes consorcios hoteleros pegados unos con otros a lo largo de la costera.

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Además, pasear por las extensas y anchas playas es una experiencia aparte.  Hay vendedores como en cualquier costa concurrida, pero nunca ví carritos con choclos o elotes calientes, pizzas en cono y expendios de mate como aquí.

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Esto último por la costumbre de tomar mate a cualquier hora y en cualquier lugar, y qué mejor que relajados frente al mar, justo antes de la puesta del sol.

IMG_8039 MagapixLa moda de trajes de baño por acá es muy variada y me gusta mucho el corte y los diseños de “las mallas” como les dicen.  Este año encontré un tipo de bikini al que llaman “colaless”, término que yo la verdad nunca había oido.  Entiendo aquello de “cola” y también lo de “less”… pero en mi tierra le dicen “tanga”.

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IMG_8010 MagapixBueno, lo importante es que aquí lo usan las chicas (y las no tan chicas) con mucho estilo y seguridad ¡y eso es lo que importa!

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Día de Muertos

El 2 de Noviembre es el único día del año en el que se les da permiso a los muertos para venir a convivir con quien fuera su familia.

Sus almas acuden a disfrutar de aquella comida y bebida que se les ofrece con fervor a través de las ofrendas; a escuchar canciones, oraciones y anécdotas; a observar las sonrisas y algunas lágrimas que se les dedica este día.

Esa es una de las tradiciones que existen en México (y sí la creo!).  Así que fuimos con amigos a visitar San Pedro Tlahuac para vivir esta oda a la muerte y vimos algunas maneras de festejar esta noche.

Hubo quien se atavió como toda una catrina experimentada, algunos más con atuendos de danzantes regionales, pero con un toque propio del folclore del Día de Muertos.

Otros iban disfrazados de demonios o lloronas y el ambiente estaba más cerca de lo festivo que de lo lúgubre.

Aún pasada la media noche las calles  estaban abarrotadas de puestos de comida, y dentro del panteón,  las veladoras iluminaban tumbas y mausoleos repletos de flores, al son de distintos cánticos y murmullos que rompían la paz característica de un camposanto.

Gente de todas las edades disfrutaba de esta noche mientras nosotros pasábamos a lo largo de diferentes ofrendas.

De pronto, una de las familias que velaba a sus difuntos alrededor de una olla de café caliente nos invitó a unirnos a ellos.

Con un poco de vergüenza por la intrusión, nos quedamos a departir un ratito con ellos. La pasamos tan bien, que se nos olvidó  que íbamos a vernos con los demás amigos a la salida del cementerio.

¡Qué sorprendidos quedamos con la amabilidad de estas personas!  Estuvimos encantados con su charla, la sencillez y como, sin conocernos, compartieron con nosotros viejas anécdotas de sus seres queridos a quienes visitan año con año en este mismo lugar.

Tlahuac no sólo conserva las tradiciones mexicanas.  También atesora esa hospitalidad en su gente que te recibe con brazos abiertos, dejando un buen sabor de boca en estas fechas que, además, nos recuerdan aquella barca que algún día tendremos que tomar sin camino de vuelta.

Mercado de la Merced

Recorrer los pasillos del Mercado de la Merced es toda una aventura, y aún más durante la celebración de su aniversario.  El 24 de septiembre cumplió 55 años de vida este singular mercado nacional y ¡vaya que festejaron!

No se sabe a qué hora comenzó y mucho menos hasta cuando durará porque parece que la fiesta no termina nunca y es que, la gente acude desde temprano a venerar los diferentes altares de la Virgen de la Merced que se adornan con flores, frutos, globos, luces, girnaldas y todo tipo de fantasía, mientras hace sus compras.

Entre chiles, ajos y cebollas están las imágenes de las vírgenes con ángeles guardianes y niños dios.

Vas pasando por los corredores al ritmo de alguna cumbia con toda la potencia de los diferentes equipos de audio: “Mientras más alto mejor… ¡para que se oiga que estamos de fiesta!”, dice alguno, y la verdad es que este ambiente festivo se mezcla entre música de banda, mariachi, ranchero y algunos danzantes que conviven en este mismo espacio de celebración.

Es algo extraño, pero los sonidos se van mezclando casi armónicamente en ese desorden instrumental que va siempre a todo volumen.

Después del impacto inicial de entrar en este gran mercado, volteo a ver las mercancías y se me antoja comprar todo. No por nada, La Merced es un sitio comercial por excelencia…  Y es que por donde paso los productos son de lo mejor; los precios son bajísimos y la variedad de comida y condimentos son como para llenar las bolsas del mandado hasta el tope.

Otra cosa que se me antojó aquí es bailar.  Una señora que vende piñatas me sonríe mientras me ve contenerme con la música que sale de unas bocinas gigantes.  No me atrevo a soltarme bailando, pero me conformo con cantar al son que me toquen, casi como el dicho popular.

Acá se juntan cientos de personas a comer, comprar, vender y ver los espectáculos que en cualquier recoveco se acomodan para honrar a las vírgenes que apaciblemente aguardan en sus altares.

Como esta chiquitina vestida de verde que dicen que durante todo el año está “escondida” ahí arriba, en esa vitrina que cuelga al centro de la guirnalda, pero el día de fiesta la ponen junto a su niño para que adorne esta parte y de paso, cuide a los pequeños del lugar.

La parte esotérica para los que gustan del abracadabra, también viene incluida en este paseo, que debió de haber durado todo el día o más, pero que para mí está casi por terminar.

Entre santos y escapularios, hay una sección dedicado a la Santa Muerte y los poderes del ocultismo.

En el pasillo de “Luz, Ciencia y Verdad”, como lo llaman, hay de todo y para todos los gustos y creencias.   También dan servicio de lectura de mano, barajas, limpias espirituales y cuentan además con un sinnúmero de secretos y conjuros mágicos.

Más personas ya empiezan a llenar los espacios y a amontonarse frente a los puestos y negocios del mercado.

Hay algunos comerciantes que ofrecen comida gratis a la gente que va pasando.  Otros más parecen no inmutarse ante el asombro del grupo de forasteros que andamos dando una vuelta por este rumbo.

Pero debo decir que todos fueron muy cordiales.  Nos hacían cómplices  con un guiño, como si  nos dejaran saber que por hoy podíamos serpentear por su mundo, rodeados de todo el encanto de una festividad muy especial.

De los Niños…. Héroes?

Por primera vez después de tantos años  en esta Ciudad de México, visité junto a mi familia el llamado Altar de la Patria, mejor conocido como Monumento a los Niños Héroes. Quise ir para conocer de cerca esas moles que erigieron para conmemorar a los seis  cadetes que murieron durante la invasión estadounidense de 1847, en lo que entonces era el colegio militar, hoy Castillo de Chapultepec.

La Historia oficial dice que estos jóvenes murieron luchando contra las tropas americanas y que incluso uno de ellos, Juan Escutia, se envolvió en la bandera de México y se aventó al vacío como un símbolo patriótico de defensa de nuestro país, al no permitir que los soldados de Estados Unidos se apoderaran de la enseña patria.

Pero recordando mi ya pasada época universitaria, les cuento que tuve una profesora buenísima de Formación Social Mexicana, que en una de sus clases quebró para siempre mi creencia en los Niños Héroes.  María del Carmen Vázquez Mantecón -así se llamaba mi maestra-, aseguraba que aquella historia de la Historia de México, no era más que un mito y nos decía que:

  • Para empezar Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Juan Escutia, Agustín Melgar, Juan de la Barrera y Vicente Suárez, no eran “niños” pues casi todos eran mayores de 18 años, me parece que solo dos de ellos eran menores.
  • Que días antes de la batalla, el director del Colegio Militar ordenó que todos los alumnos abandonaran el recinto, pues ya se sabía que los soldados de nuestro vecino país del norte iban avanzando hacia allá.
  • Que estos jovencitos se quedaron, pero no para defender nada, sino porque eran los chicos rebeldes de la escuela y se les hizo buena idea permanecer ahí; hasta malas calificaciones tenían y bueno… ni hablar de la conducta.
  • Que ya para cuando las tropas de E.U. habían llegado al Colegio Militar,  no había escapatoria y que aquello de la bandera, no fue sino un acto normal de quien quiere escapar como sea de una muerte inminente.

Como siempre pasa, nunca sabremos qué sucedió en realidad. Pero de que ahí tenemos un bello monumento que guarda los restos de estos jóvenes que murieron en Chapultepec hace siglos, lo tenemos.  Muy cerca del Metro Chapultepec.

Chapultepec para todos

La tranquilidad de la Casa del Lago parece contrastar con la algarabía y color con que se ilumina Chapultepec los domingos.

Familias enteras planean el día para ir a dar un paseo por este parque legendario que tiene diferentes atracciones para grandes y pequeños.

En esta primera sección del Bosque de Chapultepec hay diferentes cosas  que hacer para todos los gustos y posibilidades.

Es atractivo incluso para aquellos que solo quieren ir a caminar por los bulliciosos senderos tapizados de puestos con los más coloridas posibilidades para comer, jugar, o entretenerse.

Chapultepec vibra cada domingo pero está vigente siempre

en su México que lo ha visto desde hace siglos hasta transformarse en lo que es hoy.

Niños en la Costanera

Un lugar imprescindible de ver en Buenos Aires es la Costanera.  Definitivamente es ideal para ver el atardecer, familias pescando o niños correteando por ahí.  Muchos turistas no había, uno que otro nada más.  Será porque dicen que no es muy seguro que digamos a altas horas de la tarde. Pero la belleza de este sitio vale la pena para ir a tomar al menos alguna bebida helada que mitigue el calor intenso de Capital Federal en los días de febrero, cuando el sol ya cae rendido de tanto alumbrar.

Estos nenes andaban de un lado a otro, juntos para acá y para allá, con una energía que parecía interminable!! y de pronto se asomaron  hacia el río como si fuera ese el sitio para recargar batería.  Ellos sin “remera”, como le dicen allá a las camisetas… ellos sin remera y sin pensar en mañana, solo viviendo ese momento.

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