Dos formas de subir

Si van a Rio de Janeiro, les recuerdo que tienen al menos dos formas de subir al Pão de Açúcar, el monolito que tiene una altura de 396 metros, más o menos el equivalente a un edificio de 100 pisos…

Así:IMG_4387 MagapixO, así:

IMG_4397 Magapix

 

Anuncios

Las palmas benditas

IMG_8911 MagapixEl Domingo de Ramos es el día en que los fieles católicos llevan sus ramas de olivo  a la iglesia para bendecirlas.  En los hogares donde haya una palma bendita, hay protección divina y el recuerdo del pasaje bíblico de Jesucristo entrando a Jerusalén.

IMG_8858 MagapixIMG_8865 Magapix

Para conseguir una palma recién salida de las manos maestras de artesanos mexicanos, hay que ir a las calles de Santa Escuela y San Simón, en el centro de la Ciudad de México.  Aquí llegan desde otros estados de la República  estos artistas de las manualidades, que con rapidez crean diferentes tipos de imágenes, especialmente crucifijos, advocaciones religiosas y símbolos de abundancia y buena fortuna.

IMG_8915 Magapix

Aún cuando la materia prima puede ser agresiva con la piel, pues los bordes de la hoja de palma cortan como una navaja afilada, estos tejedores se las ingenian para poder hacer sus creaciones en muy poco tiempo y con una habilidad envidiable.

IMG_8861 MagapixIMG_8874 MagapixY así deben hacerlo si quieren vender lo más posible, ya sean diminutas figuras o representaciones de más de un metro de altura.  Es impactante no sólo el resultado de semejante trabajo, sino los bajísimos precios de estas obras de arte que esperan la bendición de la misa del domingo, que marca por cierto el inicio de la Semana Santa.

IMG_8925 MagapixIMG_8882 MagapixLos alrededores del Templo de la Soledad y la Santa Cruz se llena de estos trabajadores, quienes con mucha disposición reciben a todos aquellos que participan en la expresión de fe en los ritos de las festividades católicas de la Semana Mayor.

IMG_8888 Magapix

IMG_8914 Magapix

Templo de la Soledad y la Santa Cruz

Santa Escuela, 16

Centro Histórico

Delegación Venustiano Carranza

México, Distrito Federal

Las dos caras de Ala Moana

Honolulu tiene un centro comercial gigantesco, dicen que es la plaza comercial al aire libre más grande del mundo: Ala Moana Center.
Hay tantas tiendas en ese centro comercial que se pasan las horas sin darte cuenta. Un domingo como hoy, turistas y lugareños pasan ahí todo el día ya sea para comprar, comer, o disfrutar los diferentes espectáculos de canto y baile que se presentan.

Sin embargo, con sólo cruzar la calle y literalmente a pocos pasos de esta mole de marcas de lujo, Ala Moana tiene, también al aire libre, un oasis donde podemos disfrutar un espectáculo que la naturaleza presenta todos los días del año.

Eso sí, hay que llegar a tiempo porque los minutos parecen correr más rápido de lo normal en Ala Moana Beach Park. Los rayos con los que el sol despide el día, van coloreando el cielo y de lo único que tenemos certeza, es que en poco rato, el rey de los astros se habrá ocultado del otro lado del mar.

Día de Muertos

El 2 de Noviembre es el único día del año en el que se les da permiso a los muertos para venir a convivir con quien fuera su familia.

Sus almas acuden a disfrutar de aquella comida y bebida que se les ofrece con fervor a través de las ofrendas; a escuchar canciones, oraciones y anécdotas; a observar las sonrisas y algunas lágrimas que se les dedica este día.

Esa es una de las tradiciones que existen en México (y sí la creo!).  Así que fuimos con amigos a visitar San Pedro Tlahuac para vivir esta oda a la muerte y vimos algunas maneras de festejar esta noche.

Hubo quien se atavió como toda una catrina experimentada, algunos más con atuendos de danzantes regionales, pero con un toque propio del folclore del Día de Muertos.

Otros iban disfrazados de demonios o lloronas y el ambiente estaba más cerca de lo festivo que de lo lúgubre.

Aún pasada la media noche las calles  estaban abarrotadas de puestos de comida, y dentro del panteón,  las veladoras iluminaban tumbas y mausoleos repletos de flores, al son de distintos cánticos y murmullos que rompían la paz característica de un camposanto.

Gente de todas las edades disfrutaba de esta noche mientras nosotros pasábamos a lo largo de diferentes ofrendas.

De pronto, una de las familias que velaba a sus difuntos alrededor de una olla de café caliente nos invitó a unirnos a ellos.

Con un poco de vergüenza por la intrusión, nos quedamos a departir un ratito con ellos. La pasamos tan bien, que se nos olvidó  que íbamos a vernos con los demás amigos a la salida del cementerio.

¡Qué sorprendidos quedamos con la amabilidad de estas personas!  Estuvimos encantados con su charla, la sencillez y como, sin conocernos, compartieron con nosotros viejas anécdotas de sus seres queridos a quienes visitan año con año en este mismo lugar.

Tlahuac no sólo conserva las tradiciones mexicanas.  También atesora esa hospitalidad en su gente que te recibe con brazos abiertos, dejando un buen sabor de boca en estas fechas que, además, nos recuerdan aquella barca que algún día tendremos que tomar sin camino de vuelta.

¡Cállate, Chachalaca!

Esta singular especie grazna de una forma muy ruidosa y particular.  Actualmente es mascota de una comunidad de carpinteros que la tratan muy bien en el Barrio de la Merced, muy cerca de la Capilla de Manzanares. Con ustedes: ¡La Chachalaca!

Image

Las nubes caen de espaldas

Hace tiempo pasé por acá, en la ruta a Cariló, Argentina y tomé una imagen con mi celular para captar el justo momento en el que, recuerdo bien,  pensé que esas nubes no iban flotando, sino que estaban cayendo de espaldas.

El presagio de los aztecas

El símbolo del águila sobre un nopal devorando la serpiente, escudo de la bandera mexicana, es la imagen que marcó el cumplimiento de la profecía que buscaban los aztecas  para fundar Tenochtitlan.   El presagio se revela ante los ojos incrédulos de los mexicas.

Este momento está plasmado en el Monumento a la Fundación que representa  a los aztecas llegando a la tierra prometida, después de un largo peregrinar.   Está conformado por dos esculturas que se pueden encontrar a la altura del número 2 de la calle Pino Suárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Lo que no se puede ver a pie de calle es la base del monumento que es ni más ni menos, la imagen del Códice Mendocino elaborado con mosaicos de colores, que nos recuerda que la nación mexicana, tal como lo vieron los tenochcas a su llegada, era un paisaje rodeado de agua.

La “X” que se ve en el centro del códice representa los canales que conectaban hacia los cuatro grandes barrios o secciones que en aquel momento existían, además de diferentes símbolos que hablan de una lectura figurativa con personajes, elementos ecológicos y hasta fonéticos que revelan un espacio geográfico: La Gran Tenochtitlan.

De paseo por Puerto Vallarta


Se acabaron las vacaciones y con ellas el recorrido por uno de mis sitios favoritos para pasar el verano:  Puerto Vallarta.

La visita obligada es el malecón que  se ha ido adornando con esculturas de bronce de artistas nacionales y extranjeros, quienes han encontrado aquí un lugar de exhibición para sus obras, especialmente desde que el Malecón se convirtió en una calle peatonal.

Si van por ahí prepárense para toparse con personajes de este y otros mundos, rescatados de la imaginación de escultores que hicieron del Malecón el espacio ideal para caminar entre magos, enamorados, delfines, quimeras y hasta alguno que come piedras.

Sin embargo la figura que desde los años setenta ha sido el estandarte de la ciudad es el Caballito de Mar.

Hay infinidad de sitios para comer o tomar algo sobre el Malecón, pero nosotros fuimos hacia las calles empedradas, alejándonos un poco del mar, para buscar el Café des Artistes y comer algo bajo gotas de cristal.

Hoy este pueblito costero amplía su oferta turística del lado de la Riviera Nayarit, mejor conocido como “Nuevo Vallarta”, donde  grandes consorcios turísticos están apostando a desarrollar una gigante y sofisticada opción para quienes viajan hasta aquí.

Lo cierto es que aún con todos los servicios y atractivos precios, -que son más bajos mientras más lejos están del centro de la ciudad-, las visitas al Malecón, la Zona Romántica y la Marina son insustituibles, a menos, claro que vengas a Puerto Vallarta para sumergirte en un all inclusive y no asomarte más allá de las puertas de tu hotel.

Aunque sería una pena, porque Puerto Vallarta tiene mucho para conocer.  Ya sea que vayas en plan familiar, con amigos o en pareja.

Muy recomendable pasar por la oficina de turismo que está justo frente a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde son muy amables y ofrecen orientación actualizada y gratuita de las actividades recreativas que se pueden disfrutar en el  fascinante Puerto Vallarta.

El misterio de Cantona

Cantona se encuentra en el Kilómetro 27 de la Carretera Tepeyahualco – Coyoaco en Puebla y fue una ciudad fortificada del México prehispánico, que pareciera sólo recomendable para aquellos que prefieren ir a lugares poco concurridos y con mucho por descubrir.   

Y es que el camino para llegar hasta ahí es bastante largo, el clima es seco y la vegetación nos recuerda lo remoto de la zona.

Fue de casualidad que llegamos hasta allá porque yendo por la carretera hacia Perote decidimos desviarnos hacia este impresionante lugar, sin saber que valdría tanto la pena. 

Ya estando ahí nos enteramos que Cantona tiene menos de veinte años que fue abierto al público; es un sitio arqueológico que vivió su auge entre los años 600 al 1000.  

Su extensión de grandes proporciones alberga una estructura urbanística con características muy complejas y asimétricas; los vestigios visibles a los visitantes dan cuenta de la majestuosidad de lo que alguna vez fue este asentamiento prehispánico. Además, Cantona tiene la particularidad de que las rocas en sus construcciones están empalmadas unas sobre otras sin estuco o ningún otro material para unirlas.

Sobre la cultura que habitó ahí no se sabe nada aún.  Su origen es un verdadero misterio, al igual que la falta de difusión del lugar, que lo convierte en una de las zonas arqueológicas más importantes pero menos conocidas del altiplano central de la República Mexicana.

El área que más atrae a los visitantes que llegan a la enigmática Cantona, se llama La Plaza de la Fertilidad de la Tierra, bautizada así por los monolitos con figuras fálicas que ahí se encontraron. Pero nuestro guía, también nos hizo notar que en una de estas piedras, la imagen de La Virgen María se alcanza a ver (con un poquito de imaginación), desde cierto punto de la plaza…

¡Ah! qué sería de nuestro México, sin esos contrastes entre lo religioso y lo pagano; entre la picardía y el misticismo, con una buena dosis por supuesto, de hermosos paisajes y majestuosos escenarios.

La noche que nadie duerme

En Huamantla, Tlaxcala ya se preparan para la noche del 14 de agosto, que es cuando bajan a la Virgen de la Caridad de su altar para recorrer las calles de este pueblo mágico, durante la llamada Noche que nadie duerme. 

La expresión de culto más importante es la confección de alfombras de colores y formas florales o religiosas, que cubren las calles por donde pasará el carro alegórico con la virgen encabezando la procesión.

Artesanos y fieles se dan a la tarea de elaborar estos preciosos tapetes durante el día, para que estén listos justo cuando salga la imagen de la Virgen a recorrerlos uno por uno.

Los más de siete kilómetros de tapetes florales son hechos de aserrín de colores perfectamente simétricos.  Todas estas creaciones son elaboradas por hombres y mujeres de Huamantla; devotos artesanos que participan con maestría y fervor para vestir las calles de gala.

Mientras pasan las horas, el panorama de Huamantla va transformándose rápidamente y se llena de girnaldas, luces, macetitas, flores y por supuesto, de cientos de visitantes que llegan aquí para celebrar esta fiesta.

Vale la pena darse una vuelta por acá que queda a poco más de dos horas de viaje desde la Ciudad de México.  Eso sí, hay que estacionar el coche en cuanto sea posible, porque por obvias razones, las calles centrales se encuentran bloqueadas.  Si se tiene la oportunidad hay que disfrutar de las tradiciones de México, siempre llenas de color, buena gastronomía y fulgurantes experiencias.