Las palmas benditas

IMG_8911 MagapixEl Domingo de Ramos es el día en que los fieles católicos llevan sus ramas de olivo  a la iglesia para bendecirlas.  En los hogares donde haya una palma bendita, hay protección divina y el recuerdo del pasaje bíblico de Jesucristo entrando a Jerusalén.

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Para conseguir una palma recién salida de las manos maestras de artesanos mexicanos, hay que ir a las calles de Santa Escuela y San Simón, en el centro de la Ciudad de México.  Aquí llegan desde otros estados de la República  estos artistas de las manualidades, que con rapidez crean diferentes tipos de imágenes, especialmente crucifijos, advocaciones religiosas y símbolos de abundancia y buena fortuna.

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Aún cuando la materia prima puede ser agresiva con la piel, pues los bordes de la hoja de palma cortan como una navaja afilada, estos tejedores se las ingenian para poder hacer sus creaciones en muy poco tiempo y con una habilidad envidiable.

IMG_8861 MagapixIMG_8874 MagapixY así deben hacerlo si quieren vender lo más posible, ya sean diminutas figuras o representaciones de más de un metro de altura.  Es impactante no sólo el resultado de semejante trabajo, sino los bajísimos precios de estas obras de arte que esperan la bendición de la misa del domingo, que marca por cierto el inicio de la Semana Santa.

IMG_8925 MagapixIMG_8882 MagapixLos alrededores del Templo de la Soledad y la Santa Cruz se llena de estos trabajadores, quienes con mucha disposición reciben a todos aquellos que participan en la expresión de fe en los ritos de las festividades católicas de la Semana Mayor.

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Templo de la Soledad y la Santa Cruz

Santa Escuela, 16

Centro Histórico

Delegación Venustiano Carranza

México, Distrito Federal

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Columna de flagelación de Cristo

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Si su próximo destino es Roma y piensan recorrer sólo algunas de las tantas iglesias monumentales de esta mágica ciudad italiana, les tengo que decir que incluyan en su itinerario una más: La Basílica di Santa Prassede.  Y aquí les digo por qué:  No es lejos de Santa Maria Maggiore, y resguarda uno de los mitos que historiadores y científicos aún no se ponen de acuerdo sobre su autenticidad: el fragmento de una columna donde supuestamente flagelaron a Jesucristo antes de su crucifixión.

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Este enigma permanece en esta pequeña y muy antigua basílica de Roma, que además de poseer otras bellezas artísticas, resguarda discreta esta pequeña joya, que permite al viajero conocer un secreto más de la Ciudad Eterna.

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Columna de Flagelación de Cristo

Basílica di Santa Prassede
Via di Santa Prassede, 9  Roma
Italia

Obra y sepulcro de Hernán Cortés

El Hospital de Jesús es una institución de beneficencia en la Ciudad de México, que Hernán Cortés mandó construir en 1524, y que continúa funcionando como sanatorio hasta nuestros días.

Aún cuando el hospital está en plena Avenida 20 de Noviembre, y guarda en sus muros la belleza de una construcción colonial, es difícil distinguirlo entre los comercios que lo rodean y que disimulan su entrada.

Incluso antes de su edificación, este espacio guardaba anécdotas significativas. Fue allí mismo donde Cortés se encontró por vez primera con el emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin, a quien sometiera después para consumar la conquista de la llamada Nueva España.

Como obra arquitectónica, el edificio con sus techos, patios y estancias aún guarda los soberbios rastros de su historia.

Para admirar una reliquia del siglo XVI, es imprescindible visitar la Sacristía, que conserva en excelente estado su techo original con octágonos de artesonado y flores doradas.

Una mesa reina en el centro del despacho, y allí aseguran que fueron puestos los restos de Hernán Cortés durante unos meses durante la década de 1940.

Pero para conocer la última morada de Cortés, hay que visitar la iglesia contigua al hospital, donde él mismo pidió en su testamento descansar por siempre.

Como si fuera poco, en esta misma parroquia dedicada a Jesús Nazareno, el mural “Apocalipsis” de José Clemente Orozco aguarda en las alturas.

Lástima que la descuidada placa que desde la calle marca el sitio del encuentro de los padres de la nación mexicana, Moctezuma y Cortés, no invita a conocer una de las construcciones mejor mantenidas y el propio sepulcro del conquistador español, que perpetuó su nombre y legado en estas tierras hace casi 500 años.

Hospital de Jesús e Iglesia de Jesús Nazareno

Avenida 20 de Noviembre, 82

entre las calles de República del Salvador y Mesones

Cento Histórico

México, D.F.

Día de Muertos

El 2 de Noviembre es el único día del año en el que se les da permiso a los muertos para venir a convivir con quien fuera su familia.

Sus almas acuden a disfrutar de aquella comida y bebida que se les ofrece con fervor a través de las ofrendas; a escuchar canciones, oraciones y anécdotas; a observar las sonrisas y algunas lágrimas que se les dedica este día.

Esa es una de las tradiciones que existen en México (y sí la creo!).  Así que fuimos con amigos a visitar San Pedro Tlahuac para vivir esta oda a la muerte y vimos algunas maneras de festejar esta noche.

Hubo quien se atavió como toda una catrina experimentada, algunos más con atuendos de danzantes regionales, pero con un toque propio del folclore del Día de Muertos.

Otros iban disfrazados de demonios o lloronas y el ambiente estaba más cerca de lo festivo que de lo lúgubre.

Aún pasada la media noche las calles  estaban abarrotadas de puestos de comida, y dentro del panteón,  las veladoras iluminaban tumbas y mausoleos repletos de flores, al son de distintos cánticos y murmullos que rompían la paz característica de un camposanto.

Gente de todas las edades disfrutaba de esta noche mientras nosotros pasábamos a lo largo de diferentes ofrendas.

De pronto, una de las familias que velaba a sus difuntos alrededor de una olla de café caliente nos invitó a unirnos a ellos.

Con un poco de vergüenza por la intrusión, nos quedamos a departir un ratito con ellos. La pasamos tan bien, que se nos olvidó  que íbamos a vernos con los demás amigos a la salida del cementerio.

¡Qué sorprendidos quedamos con la amabilidad de estas personas!  Estuvimos encantados con su charla, la sencillez y como, sin conocernos, compartieron con nosotros viejas anécdotas de sus seres queridos a quienes visitan año con año en este mismo lugar.

Tlahuac no sólo conserva las tradiciones mexicanas.  También atesora esa hospitalidad en su gente que te recibe con brazos abiertos, dejando un buen sabor de boca en estas fechas que, además, nos recuerdan aquella barca que algún día tendremos que tomar sin camino de vuelta.

Santa María La Redonda

Ya que andas por Plaza Garibaldi y si no son altas horas de la noche, asómate a la Parroquia de Santa María La Redonda, queda a pocos pasos de distancia al cruzar el Eje Central.

Eso sólo si eres de los que quieres conocer una de las joyas no tan turísticas pero conservadas que hay en la Ciudad de México.  Y es que esta edificación  puede considerarse todo un hallazgo, pues fue fundada hace casi 490 años.

Al paso de los siglos la parroquia sufrió distintas modificaciones, por ello es sorprendente que la singular característica del presbiterio en forma redonda que le da su nombre, aún existe y lo podrás apreciar si te acercas un poquito.

Otra de las maravillas es la base de la cúpula en forma hexagonal  que corona las columnas que rodean a la Virgen patrona de esta ancestral iglesia.

Santa María La Redonda sólo está abierta de 9:00 am a 1:00 pm y de 5:00 pm a 7:00 pm

Avenida Riva Palacio 46

Col. Guerrero, México, Distrito Federal

Los arcángeles

Este 29 de septiembre, día de los arcángeles que existieron según las escrituras: Miguel, Gabriel y Rafael les dejo algunas representaciones de estos seres fantásticos en la tierra.

Muy a la manera del cineasta alemán Wim Wenders, quien supone que estos espíritus celestiales ven en blanco y negro, estas fotos carecen de colorido pero en cambio vienen cargadas de muchas emociones, ya que fueron tomadas en mis tres ciudades preferidas.

Como un minúsculo homenaje a los ángeles…

De paseo por Puerto Vallarta


Se acabaron las vacaciones y con ellas el recorrido por uno de mis sitios favoritos para pasar el verano:  Puerto Vallarta.

La visita obligada es el malecón que  se ha ido adornando con esculturas de bronce de artistas nacionales y extranjeros, quienes han encontrado aquí un lugar de exhibición para sus obras, especialmente desde que el Malecón se convirtió en una calle peatonal.

Si van por ahí prepárense para toparse con personajes de este y otros mundos, rescatados de la imaginación de escultores que hicieron del Malecón el espacio ideal para caminar entre magos, enamorados, delfines, quimeras y hasta alguno que come piedras.

Sin embargo la figura que desde los años setenta ha sido el estandarte de la ciudad es el Caballito de Mar.

Hay infinidad de sitios para comer o tomar algo sobre el Malecón, pero nosotros fuimos hacia las calles empedradas, alejándonos un poco del mar, para buscar el Café des Artistes y comer algo bajo gotas de cristal.

Hoy este pueblito costero amplía su oferta turística del lado de la Riviera Nayarit, mejor conocido como “Nuevo Vallarta”, donde  grandes consorcios turísticos están apostando a desarrollar una gigante y sofisticada opción para quienes viajan hasta aquí.

Lo cierto es que aún con todos los servicios y atractivos precios, -que son más bajos mientras más lejos están del centro de la ciudad-, las visitas al Malecón, la Zona Romántica y la Marina son insustituibles, a menos, claro que vengas a Puerto Vallarta para sumergirte en un all inclusive y no asomarte más allá de las puertas de tu hotel.

Aunque sería una pena, porque Puerto Vallarta tiene mucho para conocer.  Ya sea que vayas en plan familiar, con amigos o en pareja.

Muy recomendable pasar por la oficina de turismo que está justo frente a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde son muy amables y ofrecen orientación actualizada y gratuita de las actividades recreativas que se pueden disfrutar en el  fascinante Puerto Vallarta.

La noche que nadie duerme

En Huamantla, Tlaxcala ya se preparan para la noche del 14 de agosto, que es cuando bajan a la Virgen de la Caridad de su altar para recorrer las calles de este pueblo mágico, durante la llamada Noche que nadie duerme. 

La expresión de culto más importante es la confección de alfombras de colores y formas florales o religiosas, que cubren las calles por donde pasará el carro alegórico con la virgen encabezando la procesión.

Artesanos y fieles se dan a la tarea de elaborar estos preciosos tapetes durante el día, para que estén listos justo cuando salga la imagen de la Virgen a recorrerlos uno por uno.

Los más de siete kilómetros de tapetes florales son hechos de aserrín de colores perfectamente simétricos.  Todas estas creaciones son elaboradas por hombres y mujeres de Huamantla; devotos artesanos que participan con maestría y fervor para vestir las calles de gala.

Mientras pasan las horas, el panorama de Huamantla va transformándose rápidamente y se llena de girnaldas, luces, macetitas, flores y por supuesto, de cientos de visitantes que llegan aquí para celebrar esta fiesta.

Vale la pena darse una vuelta por acá que queda a poco más de dos horas de viaje desde la Ciudad de México.  Eso sí, hay que estacionar el coche en cuanto sea posible, porque por obvias razones, las calles centrales se encuentran bloqueadas.  Si se tiene la oportunidad hay que disfrutar de las tradiciones de México, siempre llenas de color, buena gastronomía y fulgurantes experiencias.

Recoleta

La Recoleta es un barrio en Buenos Aires repleto de bares, plazas, restaurantes y parques y hoy en día cuenta con un shopping o plaza comercial muy vanguardista llamado “Recoleta Mall”.   Desde su vibrante roof garden, se alcanza a ver la magnificencia de las capillas, bóvedas y mausoleos del Cementerio de La Recoleta, una de las atracciones históricas más importantes de la ciudad argentina.

Me parece como si de un lado de la acera estuviera un lugar que es una oda a la fuerza, la actividad, la modernidad y la vida; mientras que del otro, la muerte en persona es la anfitriona de donde yacen silenciosos miles de cuerpos que hace tiempo dejaron de existir.

Barrio Lastarria, Bellavista y Funicular

Me armé un tour a pie a la medida de mis posibilidades, porque la aplicación del teléfono estaba un poco descabellada en cuanto a distancias, y considerando que aunque quería caminar, tampoco me proponía romper un récord con mi ya notoria panza de embarazo, así que esta vez me bajé en  la estación de metro  “Universidad Católica”, que era la más cercana a una iglesia que me pareció valía la pena ir a ver antes de mi caminata hacia el Patio Bellavista.

IGLESIA DE LA VERA CRUZ

Sin saberlo, me estaba dirigiendo al llamado Barrio Lastarria, que fue por mucho una de las cosas que más disfruté pateando la ciudad de Santiago.  Resulta que la Iglesia de la Vera Cruz estaba al inicio de la calle Lastarria,  donde había edificaciones de distintos estilos y un ambiente bastante agradable con cafecitos, librerías, bares, terrazas y tiendas de diseño que invitaban a entrar y a quedarse un rato más.

Los jueves, viernes y sábados en esta zona se pone una Feria de Antigüedades donde venden platería, cuadros, cerámica, y libros de todo tipo.

PATIO BELLAVISTA

Turistas y locales acuden a esta plaza que reúne muchos comercios de joyería, especialmente de lapislázuli,  artesanías, souvenirs y por supuesto restaurantes y bares para todos los gustos y bolsillos.  Me encantó que hubiera un local de jugos 100% naturales porque abundan las bebidas de frutas de “pulpa” que son pura azúcar de sabores.

Bellavista para pasar la tarde está bien y andar curioseando un poco, pero tiene mucho mejor onda en la noche, para poder tomarse un pisco sour, o la bebida que se antoje (los que puedan) o como yo, que me la vivía a pura limonada natural…

LA CHASCONA

Unas calles más adelante del Patio Bellavista, está La Chascona, que es una de las casas que tuvo Pablo Neruda, y es visita obligada si ya andas en la zona. Está  ubicada en Fernando Márquez de la Plata 0192.

En esta casa-museo se conserva una pinacoteca con obras de pintores chilenos y algunos extranjeros y por supuesto algunos ambientes y objetos del poeta Neruda.

FUNICULAR Y VIRGEN

Regresando por la misma calle de Márquez de Plata, con dirección hacia la calle de Pio Nono me fui hacia el funicular para subir a la cumbre del Cerro San Cristóbal.

Hay antes  una parada que te deja en el Zoológico, pero preferí llegar directo hacia la ultima parada que es donde está la estatua de la Virgen María, y además disfrutar la vista de la ciudad en el camino.