Café Equis

El Café Equis es uno de esos negocios de antaño que abrió sus puertas en los años 30 del siglo XX; aún conservan su molienda y llevan celosamente una lista de clientes distinguidos.

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Aunque gran parte de la clientela más antigua desapareció tras el terremoto que azotó a México en 1985, este expendio persiste a través de los años, con todo y su decoración de vidrios coloreados con papel aluminio.

IMG_4045Y es que los anaqueles que enmarcan los nombres de los distintos tipos de café y sus lugares de origen son un trabajo artesanal hecho en los años 50.

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Café Equis prepara mezclas con granos traídos en su mayor parte desde las mejores fincas de México y las vende por kilo, principalmente a restaurantes, hoteles, bares, hospitales y hasta corporativos internacionales.

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Aquí no hay mesas, pero cualquiera puede disfrutar de una taza de café con la mezcla de la casa, pues también tienen una moderna máquina, que aunque desentona un poco con todo el entorno, no te quedas con el antojo de probarlo, después de percibir ese seductor olor que despierta tu sentidos.

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Café Equis

Roldán, 16

Centro Histórico

México, D.F.

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Un café, mil historias…

Mucho se habla de lo pintoresco del Café Tortoni, su arquitectura, su decoración y las personalidades que han visto pasar con él, la Historia misma de la ciudad de Buenos Aires.

Pero aquel refugio con ambiente de siglo XX guarda los relatos de quienes iniciaron su historia entre esas paredes; esas memorias permanecen selladas en cada rincón como parte del mobiliario.

Los secretos del Café Tortoni sólo se alcanzan a escuchar entre susurros y una buena dosis de encanto, al disfrutar este imperdible lugar en la capital porteña que parece detener el tiempo en un espacio muy particular.
Avenida de Mayo, 825
Buenos Aires, Argentina

Dos bebidas y dos botanas típicas de México

La comida mexicana es vasta,  rica y  variada de acuerdo a la temporada, región y gustos.  Alguien me pidió que le recomendara sólo dos cosas para comer típicas de México y fáciles de encontrar.

Uf!! Me la pusieron difícil porque personalmente me gustan muchos platillos que sólo aquí se encuentran, además me tomé la libertad de poner dos cosas de comida y dos de bebida (a  ver si están de acuerdo mis compatriotas) pero he aquí mis recomendaciones:

Ensalada de nopales.

Los nopales son nutritivos, ligeros y típicos de nuestro México. Lo difícil es encontrarlos en otro lado.  Los nopales siempre se destacan por su consistencia suave y aunque pueden mezclarse con muchas cosas, una ensalada fría de estas plantas silvestres revuelta con otras verduras es muy sabrosa.

Algo que se sirve en cualquier restaurante típico del centro de México, son las dos salsas más socorridas para aderezar platillos y botanas tradicionales mexicanas:

Salsa verde y salsa roja.

Para el visitante es una aventura culinaria que no debe pasarse por alto.  Eso sí, hay que tomar algunas precauciones antes de probarlas, como tener a la mano una jarra de agua con hielos por ejemplo….  No hay que perderse la experiencia de saborear aunque sea unas gotitas de cada una, servidas en una tortilla o en un totopo.  Generalmente la roja es la más picante.

Tanto los nopales como las tortillas con salsa son sólo un entremés, ya depende del gusto de cada quien o las recomendaciones del lugar, lo que se escoja para el segundo tiempo.

En cuanto a las bebidas, la primera que recomiendo es:

El Tequila.

Aunque tequila hay casi en todo el mundo, hay dos variantes que son difíciles de encontrar en otro lado y esas son el reposado y añejo, ambos mucho más ricos y menos fuertes que el tequila blanco, que generalmente es el que se comercializa en el exterior.

Una oportunidad para probar el tequila en el país que lo ve destilar desde hace casi cuatro siglos vale la pena.  Lo típico es que venga acompañado de otro vaso con “sangrita”, limón y sal.

Ya por último y no por eso menos importante, mi favorito:

El café de olla.

Recomendable por su sabor a México. Así como viene servido está listo para tomar. No es necesario endulzarlo más porque viene preparado con piloncillo y canela que le dan un sabor azucarado muy peculiar.

Se llama café de olla porque su elaboración se hace en una olla de barro y se sirve bien caliente en un jarrito del mismo material.   Puede tomarse a cualquier hora del día y  el sabor es mmmm…. exquisito.    ¡Buen provecho!