Ventana

Ya dejamos atrás la frontera chilena y nos adentramos en tierra y cielo argentinos. Hace tanto que no me sentaba en ventana que como niña en dulcería me la pasé todo el viaje mirando hacia afuera.  Esos paisajes celestes siempre muestran paisajes irrepetibles que obligan a maravillarnos por esos momentos en los que parecemos estar suspendidos en el aire.IMG_0271 Magapix

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La Cordillera a mis pies

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Regreso a Santiago de Chile después de casi tres años de haber estado aquí por primera vez. Me emociona llegar a este país que durante aquel breve tiempo me trató de maravilla.

Probé un vuelo saliendo de Buenos Aires por Sky Airline y la verdad me temía un “guajolo-jet” en el que te dan a la entrada tu pan con queso y un vaso vacío y a esperar después algo de café, pero todo lo contrario porque estuvo más que bien, tanto el avión como el servicio y también el café. Me arrepiento por esa mala expectativa. De nuevo constato que mis chilenos no me fallan.

Lo que me arrancó una buena carcajada fue el aterrizaje y es que casi al llegar a tierra, una bolsa de aire hizo de las suyas y se sintió como cuando la Montaña Rusa te avienta por una de esas bajadas que te ponen el estómago de gargantilla. Fue tan inesperado que a la mitad de los pasajeros se les escapó un “Wuaaaah….” No fue para menos pero yo me moría de risa no se si de nervios, de gusto o una mezcla de las dos.