Los arcángeles

Este 29 de septiembre, día de los arcángeles que existieron según las escrituras: Miguel, Gabriel y Rafael les dejo algunas representaciones de estos seres fantásticos en la tierra.

Muy a la manera del cineasta alemán Wim Wenders, quien supone que estos espíritus celestiales ven en blanco y negro, estas fotos carecen de colorido pero en cambio vienen cargadas de muchas emociones, ya que fueron tomadas en mis tres ciudades preferidas.

Como un minúsculo homenaje a los ángeles…

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Mercado de la Merced

Recorrer los pasillos del Mercado de la Merced es toda una aventura, y aún más durante la celebración de su aniversario.  El 24 de septiembre cumplió 55 años de vida este singular mercado nacional y ¡vaya que festejaron!

No se sabe a qué hora comenzó y mucho menos hasta cuando durará porque parece que la fiesta no termina nunca y es que, la gente acude desde temprano a venerar los diferentes altares de la Virgen de la Merced que se adornan con flores, frutos, globos, luces, girnaldas y todo tipo de fantasía, mientras hace sus compras.

Entre chiles, ajos y cebollas están las imágenes de las vírgenes con ángeles guardianes y niños dios.

Vas pasando por los corredores al ritmo de alguna cumbia con toda la potencia de los diferentes equipos de audio: “Mientras más alto mejor… ¡para que se oiga que estamos de fiesta!”, dice alguno, y la verdad es que este ambiente festivo se mezcla entre música de banda, mariachi, ranchero y algunos danzantes que conviven en este mismo espacio de celebración.

Es algo extraño, pero los sonidos se van mezclando casi armónicamente en ese desorden instrumental que va siempre a todo volumen.

Después del impacto inicial de entrar en este gran mercado, volteo a ver las mercancías y se me antoja comprar todo. No por nada, La Merced es un sitio comercial por excelencia…  Y es que por donde paso los productos son de lo mejor; los precios son bajísimos y la variedad de comida y condimentos son como para llenar las bolsas del mandado hasta el tope.

Otra cosa que se me antojó aquí es bailar.  Una señora que vende piñatas me sonríe mientras me ve contenerme con la música que sale de unas bocinas gigantes.  No me atrevo a soltarme bailando, pero me conformo con cantar al son que me toquen, casi como el dicho popular.

Acá se juntan cientos de personas a comer, comprar, vender y ver los espectáculos que en cualquier recoveco se acomodan para honrar a las vírgenes que apaciblemente aguardan en sus altares.

Como esta chiquitina vestida de verde que dicen que durante todo el año está “escondida” ahí arriba, en esa vitrina que cuelga al centro de la guirnalda, pero el día de fiesta la ponen junto a su niño para que adorne esta parte y de paso, cuide a los pequeños del lugar.

La parte esotérica para los que gustan del abracadabra, también viene incluida en este paseo, que debió de haber durado todo el día o más, pero que para mí está casi por terminar.

Entre santos y escapularios, hay una sección dedicado a la Santa Muerte y los poderes del ocultismo.

En el pasillo de “Luz, Ciencia y Verdad”, como lo llaman, hay de todo y para todos los gustos y creencias.   También dan servicio de lectura de mano, barajas, limpias espirituales y cuentan además con un sinnúmero de secretos y conjuros mágicos.

Más personas ya empiezan a llenar los espacios y a amontonarse frente a los puestos y negocios del mercado.

Hay algunos comerciantes que ofrecen comida gratis a la gente que va pasando.  Otros más parecen no inmutarse ante el asombro del grupo de forasteros que andamos dando una vuelta por este rumbo.

Pero debo decir que todos fueron muy cordiales.  Nos hacían cómplices  con un guiño, como si  nos dejaran saber que por hoy podíamos serpentear por su mundo, rodeados de todo el encanto de una festividad muy especial.

15 de septiembre

Ya el Zócalo se prepara para la fiesta del “Grito” que será en unas horas, en el centro de la Ciudad de México.

¡Viva México!

La flor de acero

Siento mariposas en el estómago de recordar aquella tarde en Avenida Figueroa Alcorta. Y es que años atrás conocí de lejos la Floralis Genérica mejor conocida como la “flor de acero” de Buenos Aires; pero siempre pasaba deprisa o en auto y sin intención de caminar por la Plaza de las Naciones Unidas, que es donde se encuentra.  Pero hace poco se me hizo entrar y ver frente a frente esta escultura de 18 toneladas.

Por suerte, esta planta inoxidable estaba abierta, porque ni crean que sus pétalos se encuentran siempre así; los pétalos se cierran durante la noche… aunque me acuerdo que en algún viaje que hice antes por estas tierras me tocó que estuviera cerrada durante toda mi estancia. Fallas técnicas, supongo.

Antes de instalar este proyecto con movimiento y complejo funcionamiento, se hicieron pruebas de resistencia y control como si fuese un avión.  Esta obra que extiende sus pétalos al cielo, tiene aleaciones de aluminio y acero, cuyos materiales provienen justamente de una empresa aeronáutica.

Después de una década de su creación y de formar parte del entorno de la ciudad, hoy ya es un ícono de vanguardia de la capital argentina. Pero les recomiendo que si van por ahí, no pregunten por Floralis Genérica, sino por “la flor de acero que está cerca de la Facultad de Derecho”.

De paseo por Puerto Vallarta


Se acabaron las vacaciones y con ellas el recorrido por uno de mis sitios favoritos para pasar el verano:  Puerto Vallarta.

La visita obligada es el malecón que  se ha ido adornando con esculturas de bronce de artistas nacionales y extranjeros, quienes han encontrado aquí un lugar de exhibición para sus obras, especialmente desde que el Malecón se convirtió en una calle peatonal.

Si van por ahí prepárense para toparse con personajes de este y otros mundos, rescatados de la imaginación de escultores que hicieron del Malecón el espacio ideal para caminar entre magos, enamorados, delfines, quimeras y hasta alguno que come piedras.

Sin embargo la figura que desde los años setenta ha sido el estandarte de la ciudad es el Caballito de Mar.

Hay infinidad de sitios para comer o tomar algo sobre el Malecón, pero nosotros fuimos hacia las calles empedradas, alejándonos un poco del mar, para buscar el Café des Artistes y comer algo bajo gotas de cristal.

Hoy este pueblito costero amplía su oferta turística del lado de la Riviera Nayarit, mejor conocido como “Nuevo Vallarta”, donde  grandes consorcios turísticos están apostando a desarrollar una gigante y sofisticada opción para quienes viajan hasta aquí.

Lo cierto es que aún con todos los servicios y atractivos precios, -que son más bajos mientras más lejos están del centro de la ciudad-, las visitas al Malecón, la Zona Romántica y la Marina son insustituibles, a menos, claro que vengas a Puerto Vallarta para sumergirte en un all inclusive y no asomarte más allá de las puertas de tu hotel.

Aunque sería una pena, porque Puerto Vallarta tiene mucho para conocer.  Ya sea que vayas en plan familiar, con amigos o en pareja.

Muy recomendable pasar por la oficina de turismo que está justo frente a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde son muy amables y ofrecen orientación actualizada y gratuita de las actividades recreativas que se pueden disfrutar en el  fascinante Puerto Vallarta.