Un ángel caído

En el vestíbulo del Palacio de los Condes de Heras Soto, un singular personaje de alma de bronce y fracturas imborrables recibe a los visitantes de este recinto que hoy funciona como el Archivo Histórico del Distrito Federal:  Es la cabeza del original y primer Ángel de la Independencia, un ícono de la capital mexicana que nació en el ocaso de la dictadura del General Porfirio Díaz, cuando el ex presidente lo mandó erigir para celebrar el primer centenario de la Independencia (1910).

El rostro fue recuperado del asfalto de la avenida Reforma en 1957 después del terremoto que sacudió la Ciudad  de México en la madrugada de un 28 de julio; pero la cabeza no pudo ser restaurada debido a sus daños estructurales.

El monumento que fue reconstruido exhibe otro rostro con similares características y es el que se impone hoy en día en la avenida soñada por el emperador Maximiliano I, dejando a aquel que hace más de un siglo fue el protagonista de fama y admiración en un pequeño espacio en la calle de República de Chile 8, del Centro Histórico del D.F.

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